Conocer la situación de partida es esencial para poder evaluar el impacto ambiental del proyecto. Por este motivo, se ha diseñado una base de datos que contiene la información relativa a la calidad y cantidad del agua bruta de las captaciones en los diez años previos al proyecto.
Para conocer los efectos de la implementación de la metodología URBASO en la calidad y cantidad del agua se han modelizado las cuencas de las captaciones de estudio. El modelo utilizado es el Soil and Water Assessment Tool (SWAT), que originalmente fue desarrollado para evaluar el impacto de las prácticas de gestión en los caudales de grandes cuencas hidrográficas. Sin embargo, también se ha demostrado que puede ser utilizado con éxito a cuencas de menor escala y entornos forestales.
Los datos de campo como los referentes a los suelos (tipo de suelo, textura, contenido en materia orgánica…) y la vegetación (especie, edad, índice de área foliar…) ayudan a que los procesos hidrológicos se simulen de una forma más realista en estas herramientas de modelización. Por eso, se han utilizado datos referentes a los suelos y la vegetación medidos y analizados en el proyecto. Además, para asegurar un funcionamiento adecuado de la herramienta en las cuencas URBASO, el modelo se ha calibrado y validado utilizando los datos de caudal y sedimentos en suspensión reales (además de otras variables) obtenidos durante el seguimiento de la calidad y la cantidad del agua del proyecto (acción B3). Una vez testada la adecuación del modelo se va a proceder a implementas en la herramienta los cambios en el uso del suelo propuestos en el proyecto (considerando la protección en las zonas adyacentes a la captación) para evaluar el impacto de la metodología URBASO en la calidad y cantidad del caudal a largo plazo.
Esta herramienta también servirá para identificar zonas de erosión preferente y obtener una visión de los procesos hídricos que se dan a escala de cuenca. Por último, se van a introducir escenarios climáticos futuros (Urbanklima 2050) para estudiar la resiliencia ante el cambio climático de las captaciones.
Por otro lado, para entender mejor cómo las acciones del proyecto afectan a la biodiversidad y la resiliencia climática, se realizó un estudio en cuatro de los rodales mejor conservados de Quercus robur en el País Vasco, ya que estos son los bosques objetivo de las acciones de implementación en LIFE URBASO. Estos bosques naturales remanentes sirven como valores de referencia de naturalidad en paisajes forestales degradados, proporcionando información valiosa sobre los procesos de desarrollo de elementos críticos del hábitat que deben ser restaurados en bosques gestionados. Este estudio ayuda a evaluar el impacto de la metodología implementada en la biodiversidad.
Los resultados muestran que la edad media de los rodales estudiados de Quercus robur fue de 93 ± 17 años, mientras que los individuos de Q. robur pueden superar los 500 años en la Cordillera Cantábrica de España. En promedio, se observaron cuatro microhábitats relacionados con los árboles (TreMs) por árbol, mientras que la media en bosques maduros templados es de nueve TreMs por árbol. En cuanto al carbono (C) en madera muerta, los bosques primarios templados suelen contener alrededor de 33 Mg C ha⁻¹, mientras que en los rodales estudiados los valores fueron significativamente más bajos, con un promedio de 10,5 ± 9 Mg C ha⁻¹. Las reservas de carbono orgánico del suelo (SOC) de referencia (percentil 97,5 de las parcelas de la red ICP Forest para 1 m de profundidad) para Acrisoles, Cambisoles y Regosoles en Europa son de 446 Mg C ha⁻¹, 332 Mg C ha⁻¹ y 446 Mg C ha⁻¹, respectivamente. En este estudio, los valores observados fueron considerablemente más bajos: 116, 137 y 159 Mg C ha⁻¹ para Acrisoles, Cambisoles y Regosoles, respectivamente.
Los rodales estudiados pueden considerarse maduros, pero no bosques viejos (old-growth), ya que carecen de atributos clave de estos últimos, como una edad avanzada, una alta densidad de TreMs, una acumulación significativa de madera muerta y altas reservas de SOC. Aunque estos bosques aún requieren un período considerable para desarrollar las características propias de los bosques viejos, su protección podría contribuir a mejorar su estado en comparación con los valores regionales y servir como valores de referencia para la restauración de la naturalidad en paisajes forestales degradados.

