El ámbito territorial (cuenca) que proporciona el recurso agua a la captación está sometido a complejos procesos hidrológicos (condicionados por el clima, la topografía, la vegetación, la naturaleza y usos del suelo, las rocas del subsuelo …), variables en espacio y tiempo, que es necesario monitorizar para establecer la relación causa-efecto de esos procesos con la cantidad-calidad del recurso y su distribución temporal. Se trata de tener criterios, basados en evidencias, que permitan gestionar el territorio de la cuenca de forma que se proteja el recurso, como garantía de disponibilidad para el abastecimiento ante los escenarios que pueda traer el cambio climático (situaciones de estiaje y de sequía).
Hablamos del agua desde la gestión adaptativa del territorio. Partimos de la base de que no sólo el cambio climático afecta al recurso, sino que los cambios en los usos/gestión del suelo pueden agravar o reducir los efectos negativos. De ahí la necesidad de planificar ese territorio desde su función hidrológica.
En el proyecto LIFE URBASO se ha establecido una red de monitorización en captaciones activas de aguas superficiales, desde Bakio hasta Markina. Tras definir los oportunos protocolos para homogeneizar estas labores, se instalaron dispositivos de registro continuo que miden (desde 2021), cada 10 o 20 minutos, diferentes parámetros.
Estos informan de la cantidad del recurso (lámina de agua), su naturaleza (conductividad eléctrica) y las afecciones ambientales (temperatura, turbidez). Las series de datos generadas informan de las respuestas, cambiantes a lo largo del año, de la cuenca drenante ante distintas situaciones atmosféricas (frentes lluviosos, estiajes …) y de alteraciones del suelo (actividad forestal, en las captaciones objeto de estudio). Además, se toman muestras semanales de agua para su posterior análisis en laboratorio. Por un lado, se determinan los sólidos en suspensión, que están directamente relacionados con la turbidez del agua bruta. Asimismo, se analiza el carbono orgánico disuelto (DOC) y su calidad mediante matrices de excitación-emisión de fluorescencia (EEM), ya que están directamente relacionados con la generación de subproductos de la desinfección.
